Está bien salir de la monotonía cotidiana haciendo un viaje, por corto que sea. Compruebo una vez más que es el mejor remedio para oxigenar la cabeza y el ánimo, dejando atrás por un tiempo muy breve la rutina de preocupaciones personales y tareas inaplazables en las que me muevo últimamente. Estoy en otra ciudad y todo lo demás desaparece. Me ha sentado tan bien la escapada que a la vuelta del viaje he hecho crisis (virus de estrés, categoría inexistente que me acabo de inventar) pensando en cosas urgentes, así que he tenido que volver a recolocar mis prioridades y poner mi salud en primer lugar.
Creo yo que habrá sido por pensar y retomar las tareas habituales, porque el viaje ha sido bastante relajado; unas cuantas exposiciones de pintura, ver a un amigo, desconectar... Esto último ha sido muy fácil, entro a ver jardines impresionistas y desaparece como por ensalmo todo lo que me pudiera haber molestado hasta entonces... ni ruido, ni frío, ni gente. Me dejo atrapar por las escenas, las atmósferas, el color, la fragilidad de la luz en algunos casos, los matices del color verde, por todo un mundo de sugerencias , de realidades del pasado que acaban por dejarme un recuerdo placentero de esta especie de visita a la Arcadia. Fantaseo con esa vida en una casa con jardín, en contacto con una naturaleza más o menos domesticada. Y como la imaginación es libre ¿porqué no un jardín con estanque? Automáticamente me acuerdo de Marina, siempre asociada al jardín de Giverny...
No todo es esta ensoñación, aún conservo la cabeza en su sitio y comento con Almagra composiciones, color , luz.
Nos encontramos con un viejo conocido, este Van Gogh de Les Vessenots en Auvers, que ya habíamos visto hace un par de años y me viene una idea: que estupendo sería vivir en una gran ciudad, cuántas posibilidades culturales ofrecen... Y casi automáticamente pienso que no, que ya no me adaptaría a las grandes distancias, al tiempo que se pierde en transporte, a las prisas. Quizás la calidad de vida sea vivir en una ciudad pequeña y escapar de vez en cuando.

Estoy de acuerdo contigo. Una ciudad acogedora, cercana a una gran urbe...Besazo, me alegra mucho volver a verte, amiga, tan bien y tan relajada.
Leo emocionada que te has perdido en los jardines del Thyssen, no está nada de mal perderse y desconectar en esos jardines.
A veces estamos tan centrados en la vida diaria, en las prioridades, en las urgencias que se nos olvida tomar aire para ser, un poquito, nosotros mismos, inconvenientes de la era moderna que nos ha tocado vivir.
Al contrario que a ti, acostumbrada a los madriles, una ciudad pequeña me abruma en un momento determinado. Estoy acostumbrada a las prisas, a los coches, al alboroto y a la gente… Aunque siempre, siempre vuelvo a una ciudad pequeña, a orillas del mar, para relajarme y tomar aire.
Besos a miles
Tu ciudad de ahora está muy bien, Iñakito, y es más bonita que la mía. Y en el tema de los pinchos, no hay color.. Sniff!
Je,je, relajada. Bueno, estoy en ello y no está resultando fácil, pero es entretenido.
Oye, me alegra verte de nuevo por aquí, que estabas completamente missing.
:) Besitos.
:) Cande, ésta exposición de los impresionistas me ha sorprendido mucho, no creí que me gustaría tanto, tenía más expectativas con otras (que también me han gustado, pero no me han dejado la misma sensación).
Las prisas, el alboroto y la gente las tenemos en menor escala y me sobra con lo que hay,me estoy volviendo un poco ermitaña, así que las ciudades grandes las llevo bien si es por pocos días. Por ahora pesa más mi comodidad que sus ventajas.
:) Muchso besos, corazón.
Pues he pasado un buen ratito paseando por tu post, nena. Me alegra que la escapada te sentara bien, ahora hay que tratar que no te absorva la vorágine, eh !!1
Yo, ya lo sabes, me quedo con las ciudades pequeñas para vivir y las grandes para disfrutar puntualmente.
Es curioso, pero ahora cuando voy a Barcelona disfruto de una ciudad que antes ni veía ( ;
Besazos, guapa.
Hace un mes de la escapada y parece que han pasado seis... Tuvimos suerte, Conxa, el frío era soportable y no llovió, y como estamos mayores (y más sabias) nos organizamos para no querer ver todo lo que hay que ver en una gran ciudad. Si vas por Madrid y tienes ganas, la exposición de paisajes impresionistas es muy agradable.
:) Me hace gracia que los que ya no vivís en ciudades muy grandes encontréis cosas nuevas cuando volvéis a ellas, cosas que seguramente han estado siempre allí pero que no habíais tenido tiempo de ver... Tengo amigos que van expresamente a ellas a ver algo que tenían cerca de sus casas y que por ese motivo nunca visitaron. Esto es más general de lo que yo creía.
Muchso besos, corazón.
Soy de tu misma opinión. Me han encantado los cuadros, el primero de Charles C. Curran (creo) con esos enormes nenúfares es impresionante, del segundo no tengo palabras.
Un abrazo.