(Fotografía de A. Reynolds)

Si yo estuviera un poco más habladora tal vez encontraría el tiempo que necesito para publicar, saldría de cualquier sitio, como en otras ocasiones. El caso es que tampoco estoy silenciosa, más bien estresada y para esto  pelearse con un ordenador lento no ayuda mucho, así pues últimamente me limito a leeros y a comentar. Escribo algo, el ordenador hace de las suyas, lo pierdo...

Hoy he decidido aprovechar que el fin de semana es laaargo para hacer pocas cosas, y aprovechar que hace bastante frío para venir con un té calentito a escribir. Por temporadas, unos y otros escribimos y publicamos menos y los motivos son de todo tipo: desánimo, problemas de salud, falta de tiempo, falta de ideas, el cierre de una etapa en la que el blog cumplía una función (la novedad del medio, la necesidad o voluntad de comunciarse, de exorcizar los propios demonios y problemas, la de compartir lo que cada uno quisiese...), el mal funcionamiento de la Coctelera...

Hace tiempo que noto importantes ausencias , cada vez más, y de pronto me ha dado mucha nostalgia...