A la sombra

Cada cual se trae de los viajes lo que quiere: descanso, distracción, la experiencia de viajar solo, con amigos o con familiares (con suerte sin ninguna discusión importante), algún kilo de más, curiosidad por conocer mejor el lugar de destino y la intención de volver (o todo lo contrario), fotografías, emociones, sensaciones...
La sombra de este árbol, en el jardín de la casa donde nos alojábamos, ha sido nuestro punto de encuentro cada mañana antes de empezar las actividades programadas, nuestro refugio contra el sol en los pequeños descansos que hemos tenido y de nuevo nuestro punto de encuentro al final del día, lugar donde repasar el día y , sobre todo, de muchísimas risas. Este corto viaje era un experimento, una aventura, puesto que íba con personas con las que no he viajado nunca, se ha desarrollado bien, incluso diría que muy bien, cosa que no siempre ocurre por mucho que quieras a las personas con las que viajas o por mucho interés común que se tenga por el motivo del vaije o el lugar de destino. A veces, pocas, se crea un particular estado de ánimo (o de espíritu) y todo va como una seda. Al menos yo he vuelto con esa sensación placentera de que todo está bien.
Confío en que la vuelta al trabajo, a las obligaciones y a las mil incidencias del día a día no me lo borren de la memoria.







lamujeresqueleto dijo
En los viajes con personas que no lo has hecho se descubren muchas cosas, Walden. Me alegro de que en este caso todas hayan sido buenas.
Por muchas cosas que pasen, seguiran ahí todas esas buenas sensaciones, lo que pasa es que cada día te costará un poco más...ya sabes, el presente se hace fuerte siempre. Así que deseo que ese presente sea tan bueno que si lo ensombrece sea creando nuevas y buenas sensaciones.
Un besso, guapa
8 Septiembre 2010 | 05:21 PM