1 Marzo 2012

Esta mañana
entre almendros sin flores
un viento seco.
H.
Doscientos kilómetros, cuatro horas de viaje, trabajo...
Campos secos, colores blanquecinos o parduzcos. A 1 de marzo es más que habitual que los almendros estén, en su mayoría, florecidos. Me/nos anuncian el final del invierno y que, con más o menos timidez, la primavera está a la vuelta de la esquina, que empieza un nuevo ciclo. Todos los años me sorprende que de esos árboles negros y retorcidos pueda brotar tanto color, tanta luz.
Pero me temo que este año sólo lo va a anunciar el calendario, el parte meteorológico y los escaparates de los comercios. No llueve, no hay flores de almendro, ni el más mínimo olor a azahar hace que me detenga para reconocerlo, otra vez, como esas cosas familiares que de pronto te hacen exclamar: " ¡Ah! Claro, es..."
Casi estoy como el Guille de Mafalda, pensando en echarle la culpa al gobierno..
servido por walden
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27 Noviembre 2011

Casi necesito un mapa para encontrar el camino al blog, cuánto tiempo sin escribir nada. No diré eso de los amigos no escriben y entonces yo tampoco porque no es justo ni cierto. Aún quedan algunos irreductibles, a pesar del desastre de la Coctelera.
Rutina, estrés, trabajo... Más rutina, más estrés, más trabajo... Un ritmo de vida repetitivo y poco atrayente, la verdad. Pocas cosas rompen ese tiempo lleno de tareas, si acaso la familia y la repetición de situaciones que tanto me aburren, todos reaccionando en piloto automático como hace 20 años. Caminos que no llevan a ningun sitio.
De otro camino abandonado hace años regresa alguien a no sé muy bien qué, supongo que para que le resolviera un problema (me había llegado algun comentario muy indirectamente) pero como no le pude dedicar tiempo en el momento en que apareció, se lo ha debido tragar la tierra porque no he vuelto a tener noticias. No deja de sorprenderme que gente a la que hace 8 ó 10 años que no veo, que no ha tenido ningún interés en relacionarse, sea capaz de localizarme y hablarme como si nos hubiéramos visto anteayer. Caminos que se cortaron.
Caminos de ida y vuelta, caminos cortados, caminos sólo de ida. ..Y mapas que muestran más territorio desconocido que conocido. Esta vuelta al blog es como esos mapas. No sé a quién encontraré.
servido por walden
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17 Julio 2011
Sobra decir que casi no hay un alma en la ciudad, que el calor es insoportable y la hora de la siesta tan aburrida que lo mejor que se puede hacer, si has tenido la suerte de no ver el telediario, es intentar dormir. Compruebo que algunas de estas tardes se parecen bastante a las de otros veranos de hace muucho tiempo.
Espero a que baje el sol para salir a la calle y encontrarme con alguien, con alguno de los amigos que aún no están en la playa o de viaje. Mientras llega ese momento voy haciendo pequeñas tareas (no está el día para grandes esfuerzos) como ordenar papeles y revisar algún cajón en el que no recuerdo bien qué cosas hay guardadas. ¡Sorpresa! Bajo unos papeles perfectamente ordenados y sujetos con clip, encuentro dos canicas; sin duda son indicio de desorden y, sobre todo, de mala memoria. ¿Cuándo y porqué he guardado yo dos canicas?
No hay respuesta pero astutamente llego a una conclusión: ésto ha ocurrido porque ya no tengo una caja de tesoros. No confundir con el cofre del tesoro de cualquier historia de piratas ni con tesoros metafóricos de los que, a veces, hablan los cuentos.

Bien es sabido que una caja de tesoros es algo de valor incalculable que solo desaparece por un repentino ataque de "adultez" en la infancia o por la malevolencia de un hermano enfadado. Una caja de tesoros está hecha de cualquier material noble que se pueda encontrar (cartón, metal), puede tener cualquier tamaño pero siempre es aconsejable que sea pequeña para poder guardarla a salvo de sus naturales depredadores (los hermanos) y tiene que ser bonita (por el color, por las letras, por las imágenes si es que las tiene).
Una caja de tesoros, como su nombre indica, contiene todo tipo de maravillas. Recuerdo algunas de las cosas que había en la mía, que no eran siempre las mismas porque inevitablemente alguna se perdía:: una llave pequeña de un juguete de hojalata que había pasado a peor vida; un trocito minúsculo de un lapiz amarillo, que era el color que antes se gastaba; un trozo de yeso/tiza magnifico para pintar en el suelo y jugar a rayuela; una canica de cristal; un tornillo brillante (sí, sí, el que me falta lo perdí entonces); una piedra pequeña y redondeada que cogí en alguna excursión; un cromo que era muy difícil de conseguir; un escarabajo de la patata que se murió inexplicablemente; el papel de plata de una chocolatina, un sello de un país extranjero ...
Una caja de tesoros se guardaba como lo que era, un tesoro, y no se andaba curioseando en ella todos los días. pero en las tardes de verano, en la hora de la siesta en la que no se podía hacer ruido, ni jugar, ni ver la tele, contemplar todas estas joyas servía para que el tiempo pasara más rápido.
servido por walden
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21 Junio 2011

Más o menos así estoy las últimas semanas, mi lentitud sólo es superada por el ordenador (20 minutos de pantalla a cuadritos, problemas de conexión, la Coctelera que está hecha un desastre...).
Le echaría la culpa a la primavera (astenia?) pero seguramente no tenga nada que ver; parece que esta desgana es consecuencia del estrés que me ha acompañado los últimos meses ... Me he quedado muda, como si no tuviera nada de qué hablar y nada qué comentar en vuestros blogs, como si no hubiera pasado nada en el mundo que me haya llamado la atención, me haya cabreado o me haya conmovido; como si no hubiera visto que estamos todos desaparecidos, desconectados del blog, porque pensemos que esta etapa se ha acabado o porque hayamos encontrado medios más rápidos e inmediatos para comunicarnos, o simplemente porque el día a día nos ha cansado lo bastante como para pensar que ya no le encontramos sentido a escribir.
Escribir para compartir intereses, inquietudes, amistad o para echar unas risas. Escribir para poner orden y saber qué pensamos.
servido por walden
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20 Marzo 2011

No sirve de nada que me den la razón por una conversación mantenida hace meses.
Mientras las noticias sobre el terremoto de Japón (el de 9 grados Richter, no las más de 100 réplicas) y el posterior tsunami se han limitado a mostrarnos imágenes de sus consecuencias, los comentarios que he oido han sido los lógicos ante ante la capacidad destructora de los fenómenos naturales y de asombro ante el comportamiento educado y cívico de los japoneses (horas haciendo cola para conseguir agua sin que nadie grite o se altere, ausencia de pillaje aprovechando la destrucción y el estado de shock de los ciudadanos, reducción voluntaria del consumo de energía eléctrica, etc)
Sin embargo, el tema de la central nuclear de Fukushima provoca comentarios más viscerales dependiendo de que se defienda o no el uso de la energía nuclear. Algunos de mis contertulios del café de la mañana se están convirtiendo en auténticos expertos en el asunto (yo también me informo aunque no llego a su nivel), todo es muy técnico, muy objetivo, muy calmado, hasta que les toco las narices diciendo "Nucleares no, gracias!". Entonces algún indocumentado me dice que nadie podía prever un terremoto de semejante magnitud. "¿En dónde no se podía prever? ¿En Japón, el país mejor preparado para soportarlos?". La conversación, obviamente, sube de tono y el mismo sujeto la zanja con esta sentencia: "Lo que pasa es que los izquierdosos estáis en contra de la energía nuclear y aprovecháis la más mínima circunstancia..."
Llegados a este punto de no argumentación, me desentiendo de la colección de lugares comunes y ataques "ideológicos" que conozco de discusiones anteriores. El tema de la energía nuclear sale con frecuencia cuando dos de mis amigos y yo le damos un repaso al mundo y a las noticias en esas cenas en las que hablamos y nos desahogamos del mundo, en escala doméstica o a gran escala. El mismo día de la tertulia con el indocumentado, uno de estos amigos me dice "Tenías razón en lo de las centrales, no todo se puede controlar... Pero...." Esa segunda parte da igual, es sólo afán de discutir y volver sobre ese mito tecnológico de las sociedades avanzadas..
En un reportaje sobre japoneses residentes en España hay un dato que me llama la atención: los padre de una de estas personas sufrieron el bombardeo de Hiroshima y, aunque están sanos, ella no puede dar este dato cuando contrata un seguro médico porque no se lo harían.
Estos días me acordaba, como muchos, seguro, de un episodio de los Sueños de Kurosawa (http://www.youtube.com/watch?v=OxA-EW-S7pU), de ese "Nos dijeron que la energía nuclear era segura", pero el reportaje con ese dato sorprendente me trajo a la memoria una película que casi había olvidado, Lluvia negra, de Shohei Imamura. Las víctimas sufren, además, el rechazo y la desconfianza.
servido por walden
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15 Febrero 2011

Sobre el tema del apagón, me ha llegado esta información que te remito aunque sospecho que ya lo sabes de sobra:
... "me ha llegado por varias vías, pero nunca está de más. Me ha comentado un amigo mío, que es ingeniero y corroborado por un electricista de los buenos, que lo que hay que hacer es, durante los treinta minutos de apagón, desconectar el diferencial de la vivienda, porque sí no, no sirve de nada, puesto que hay infinidad de electrodomésticos y aparatos que siguen consumiendo, aunque sea de forma residual.
En treinta minutos no da tiempo a que se descongele la nevera, ni se estropea ningún aparato, lo más, que se desprograme el despertador, pero vale la pena. De esta forma, el "agujero" pasará de notarse de un 30% a un 87%, tan sólo con la energía de los hogares, doméstica.”
APROVECHA PARA DAR USO ROMANTICO A TANTAS VELAS, LINTERNAS, JUGUETES CON LUZ A PILAS, QUE TENEMOS ARRINCONADOS.
No te olvides, pon aviso en el móvil y cruz en el calendario; 15 febrero, 10 de la noche 30 minutos-.
LAS ELECTRICAS CELEBRAN LA SUBIDA DE PRECIOS DEL 11%
VAMOS A PASAR DEL CABREO A LOS HECHOS.
APAGÓN GENERAL DÍA 15 DE FEBRERO
El DÍA 15 DE FEBRERO DÍA DEL CONSUMIDOR, apagón general de electricidad en los hogares españoles a las 22 horas en señal de protesta por la subida abusiva que ENDESA, IBERDROLA y FENOSA han llevado a cabo en sus tarifas eléctricas.
CON SOLO 30 MINUTOS APAGANDO el diferencial , HAREMOS UN HUECO EN SUS ARCAS, Y TENDRÁN QUE DETENER SUS TRANSFORMADORES, ASÍ SE ACORDARÁN DE TODOS A LOS QUE NOS ESTÁN ESTÁN ROBANDO!!!
servido por walden
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3 Febrero 2011
Está bien salir de la monotonía cotidiana haciendo un viaje, por corto que sea. Compruebo una vez más que es el mejor remedio para oxigenar la cabeza y el ánimo, dejando atrás por un tiempo muy breve la rutina de preocupaciones personales y tareas inaplazables en las que me muevo últimamente. Estoy en otra ciudad y todo lo demás desaparece. Me ha sentado tan bien la escapada que a la vuelta del viaje he hecho crisis (virus de estrés, categoría inexistente que me acabo de inventar) pensando en cosas urgentes, así que he tenido que volver a recolocar mis prioridades y poner mi salud en primer lugar.

Creo yo que habrá sido por pensar y retomar las tareas habituales, porque el viaje ha sido bastante relajado; unas cuantas exposiciones de pintura, ver a un amigo, desconectar... Esto último ha sido muy fácil, entro a ver jardines impresionistas y desaparece como por ensalmo todo lo que me pudiera haber molestado hasta entonces... ni ruido, ni frío, ni gente. Me dejo atrapar por las escenas, las atmósferas, el color, la fragilidad de la luz en algunos casos, los matices del color verde, por todo un mundo de sugerencias , de realidades del pasado que acaban por dejarme un recuerdo placentero de esta especie de visita a la Arcadia. Fantaseo con esa vida en una casa con jardín, en contacto con una naturaleza más o menos domesticada. Y como la imaginación es libre ¿porqué no un jardín con estanque? Automáticamente me acuerdo de Marina, siempre asociada al jardín de Giverny...
No todo es esta ensoñación, aún conservo la cabeza en su sitio y comento con Almagra composiciones, color , luz.

Nos encontramos con un viejo conocido, este Van Gogh de Les Vessenots en Auvers, que ya habíamos visto hace un par de años y me viene una idea: que estupendo sería vivir en una gran ciudad, cuántas posibilidades culturales ofrecen... Y casi automáticamente pienso que no, que ya no me adaptaría a las grandes distancias, al tiempo que se pierde en transporte, a las prisas. Quizás la calidad de vida sea vivir en una ciudad pequeña y escapar de vez en cuando.
servido por walden
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14 Diciembre 2010

Me gustan los cuentos, me han gustado siempre, desde que era niña y leía los de Grimm, Andersen o los típicos cuentos populares. Con los años pasé a leer otro tipo de cuentos y relatos cortos, aunque el mayor volumen de mis lecturas estaba formado por novelas, ensayos o poesía. Cuando he tenido que hacer un regalo a algún niño, he disfrutado mucho ojeando las ilustraciones y he lamentado que éstas no fueran tan bonitas en los cuentos de mi infancia.
Cuando alguien me habla de una novela o de una película y la califica de "cuento" suele hacerlo en tono despectivo: tiene un final feliz, los personajes son cursis, tiene moraleja, la historia no es creíble... Hay poca gente de cuyo criterio me fíe en estos asuntos, y aunque me fíe, si tengo oportunidad veo unos minutos o leo unas páginas de ese cuento. Hace poco me ocurrió con una película : "El bosque" (The Village), dirigida por M. Night Shyamalan.
Os cuento las tremendas circunstancias : tarde de planchar ropa y poca gana de hacerlo, así que para distraerme un poco encendí la tele (me comprendéis, verdad?) . La película estaba ya empezada así que me costó un poco hacerme con la historia: unas personas que viven en un pueblo pequeño, rodeado por un bosque, en el siglo XIX, que tienen miedo de "aquellos de los que no hablamos" , unos seres indeterminados que viven en el bosque en el que no se atreven a adentrarse; un "color prohibido", el rojo, que los pone en alerta; una chica ciega que "ve" a quienes tiene cerca , un loco, un consejo de ciudadanos que dirige la comunidad, una fiesta... Un incidente les obliga a tomar una decisión, atravesar el bosque para buscar ayuda y la enviada es la chica ciega, la única que no pondrá en peligro esa "utopía" en la que viven.
Hace poco la he vuelto a ver, esta vez desde el principio. Quizás tiene un punto de "cuento": la joven ciega que, por amor, vence el miedo, atraviesa el bosque y consigue las medicinas que necesita. Pero es un cuento que plantea otras interrogantes.

servido por walden
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